En la vida cotidiana generalmente hay muchas acciones de nosotros con los alumnos (interacciones) que son en cierta medida rutinarias. Algunas poseen algunas que son irritantes; en otros casos hay algunos buenos profesores que poseen una serie de hábitos y rutinas bien establecidas fruto de una reflección pedagógica cuidadosa.
Hábitos y rutinas que ante un determinado establecimiento educacuional no son malos o perjusiciales para el niño; ya que los hábitos en su lugar y proporción adecuada, hace que la vida, en cierta medida, sea habitable, predecible, cómoda y fiable.
En todo caso los hábitos y rutinas están sujetos a cambios. Son receptivos y se pueden adaptar a diversas circunstancias; incluo la falta de tacto puede convertirse en un hábito, aunque no sea lo más común. Por otro lado está el estilo que corresponde a los hábitos de enseñanza y relación con el niño. No es el método de enseñanza o su tecnica si no que es la personificación externa de la persona, es tener un estilo de ser tu mismo, ser quien realmente eres. Esto es fundamental ya que un grupo de alumnos se motiva según el estilo del profesor.
De esto casi nunca se ocupa la teoría educativa ya que tiene que ver con las características de cada uno y nocomo algo generalizable y común. Los profesores que no tienen afecto hacia su trabao puede no formar un estilo, lo cual dañará el aprendizaje
del niño.
Si bien en la acción pedagógica no es posible detenerse a deliberar entre una u otra solución, sin embargo esta acción debe ser conciente conb la acción pedagógica. a esta capacida para la acción conciente es a lo que se refiere el Tacto Pedagócigo.
Actuar con tacto quiere decir que yo, de una respuesta en la que vaya mi decición como una persona completa en mi respuesta frente a situaciones inesperadas. En la interacción humana el tacto se muestra activo frente a situaciones emocionales, receptivas y concientes. Aunque como profesores tratemos de actuar con tacto, deliberando sobre lo mejor, sólo lo hacemos vagamente conciente de nuestra acción ya que el que está actuando no soy realmente yo, ya que asumo un
papel de juez y por lo tanto nuestra respuesta se encuentra retraída por nuestro ser corporal.
Actuar con tacto es lo ideal, sólo que no es posible en un lapso corto de tiempo, por lo que como profesor sólo se debe hacer algo, aunq eso implique no prestar atención a un niño. Ej: Frente a un comportamiento mal educado.
Donde se necesita tacto no hay posibilidad de reflexión sobre lo más acertado y planificado. Esta acción es siempre inmediata, situacional e improvisada.Por otro lado en cada relación existente el tacto está presente y condicionadop por un compromiso. En nuestro caso este tacto se ve condicionado por el amor hacia el niño, nuestras esperanzas y responsabilidades.
En la exploración de la pedagogía presume un sentido de vocación, gran amor hacia los niños, gran sentido de responsabilidad, mucha esperanza ante la crisis reinante y una madurez reflexiva.
BIBLIOGRAFIA:
Trabajos Universitarios
Kim Brierley
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